miércoles, 16 de junio de 2010

AMOR

     
 El amor es activo y demanda expresión. No es nunca pasivo. El amor es transitivo, demanda un objeto. El amor es servicio y sacrificio.
       El verdadero amor esta bajo el control de nuestra voluntad, en lugar de ser una fortuita ráfaga fuera de control. Por lo tanto, no hay excusa para un liderazgo sin amor.
      El líder que se asemeja a Cristo ama a Dios, se ama a si mismo y a su prójimo. Es emocionalmente sano porque su vida espiritual es saludable.
     El líder mantiene una actitud triunfadora, obedeciendo fielmente los dos mandamientos de Jesús que marcan el punto de partida de un liderazgo superior. Un experto de la ley interrogo una vez a Jesús diciéndole: “Maestro, ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: “Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amaras a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:36-39).
     En estos dos mandamientos del Señor sobresalen tres áreas  del amor: primero, el amor hacia Dios; segundo, el amor hacia el prójimo y tercero, el amor hacia uno mismo. El amor que Dios ha demostrado hacia nosotros nos ofrece el ejemplo definitivo de lo que debe ser al amor. Su amor es la comunicación de su ser a nosotros, en espíritu de beneficencia y ayuda. La palabra beneficencia significa la palabra de hacer el bien: bondad activa, amabilidad, caridad, literalmente hacer el bien. El amar a Dios, como nos manda aquí Cristo, significa responder comunicándonos con Dios dándole lo que él nos ha dado ha nosotros. Esto lo demostramos con el amor a nuestro prójimo, que debe ser según el ejemplo del amor de Dios hacia nosotros. Jesus habla acerca de esto. Jesús habla acerca de esto como dar un vaso de agua fresca o visitar a alguien en la cárcel “en mi nombre”. Y el amor por nosotros mismos tiene su origen el hecho de que Dios nos ama. Al comprender y creer que Dios nos ama, nos perdona y nos acepta tal y como somos es cuando podemos tener un concepto sano de nosotros mismos.

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