jueves, 20 de mayo de 2010

Nuestro Bien / Su Gloria


Sí, Dios permite que cierto grado de dolor, sufrimiento y dificultad, alcancen nuestras vidas. Pero ha prometido que no se desperdiciará nada. Todo actuará conjuntamente para nuestro bien y Su Gloria.

Ese “bien” y esa “gloria” es el carácter de Cristo. Nuestro ministerio hacia Él, hacia la Iglesia y hacia el mundo, verdaderamente requiere el fruto del Espíritu en nuestras vidas.

La falta de carácter cristiano es la principal razón del fracaso en el ministerio de la Iglesia. Un ministro puede ser “llamado”, “dotado altamente” e incluso puede tener “éxito” en su ministerio durante algún tiempo; pero no durará mucho apartado del carácter de Cristo.

El fruto del Espíritu es el fundamento de un ministerio fuerte, firme y sólido para Dios. Fue cierto en el caso del Apóstol Pablo; es cierto con referencia a nosotros hoy en día.

“Podemos regocijarnos, por lo tanto, cuando entramos en problemas y dificultades. Sabemos que son buenas para nosotros – nos ayudan a aprender a ser pacientes. Y la paciencia desarrolla fuerza de carácter en nosotros. De esta manera aprendemos a confiar en Dios más y más.

Finalmente, nuestra esperanza y fe se hace más fuerte y sólida. Entonces podemos alzar nuestras cabezas sin importarnos lo que suceda. Sabemos que todo está bien, y que Dios nos ama tiernamente. Sentimos Su cálido amor en nuestro interior porque Dios ha llenado nuestros corazones con Su Espíritu Santo” (Ro 5:3-5).

Dejemos que el fruto del Espíritu crezca en su rama. Si lo hace así, usted también será fructífero en su ministerio para con el Señor, para con nosotros y para con el mundo.

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